Un congresista demócrata presentó este martes una demanda en un tribunal federal contra el expresidente Donald Trump por “incitar a la insurrección” en el caso del asalto al Capitolio del 6 de enero, el cargo del que fue absuelto el fin de semana al final de su segundo juicio político en el Senado.
El representante por Mississippi Bennie Thompson, quien preside el comité de Seguridad Nacional de la Cámara Baja, presentó la demanda, en la que también están como indiciados el abogado del exmandatario, Rudy Giuliani, y los grupos extremistas de derecha Proud Boys y Oath Keepers.
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Es la primera acción judicial contra Trump, en lo que muchos analistas esperan que sean varias demandas por su responsabilidad en el ataque contra el edificio sede del Congreso que dejó 5 muertos y destrozos materiales.
Aunque Trump resultó exculpado el sábado en la votación final del juicio (57 a favor y 43 en contra, el mayor voto bipartidista de la historia de juicio políticos a presidentes), el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, dijo que el escenario indicado para la acusación contra Trump son los tribunales, lo que fue interpretado por algunos como una invitación a demandar al expresidente.
Además, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció que se constituirá una comisión especial similar a la que investigó las fallas de inteligencia que condujeron a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 para estudiar cómo se organizó el ataque al edificio del Poder Legislativo, una iniciativa que parece contar con apoyo en ambos partidos.
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Bajo la Ley del Ku Klux Klan
La demanda fue presentada en Washington DC bajo una ley de los años de la Reconstrucción conocida como la Ley del Ku Klux Klan (1871) que da herramientas al gobierno federal para actuar contra organizaciones extremistas, incluyendo el uso de la fuerza militar, si estas intentan obstruir la labor de funcionarios públicos.
La acusación sigue los argumentos en los que se basó la Cámara de Representantes para someter a ‘impeachment’ a Trump por segunda vez y que los managers explicaron durante el juicio político: que la violencia contra el Capitolio no fue un evento espontáneo que se produjo al calor de ese día, sino que fue un proceso alimentado por las mentiras de Trump y su equipo sobre el supuesto fraude electoral.
Trump “respaldó, en vez de desalentar” las amenazas de violencia de sus simpatizantes indignados en las semanas previas al ataque, que fue precedido por su discurso a las afueras de la Casa Blanca del que miles de sus seguidores se dirigieron después al Congreso.
“La cuidadosamente orquestada serie de eventos que desembocó en el mitin de Save América y el asato al Capitolio no fue accidente ni coincidencia. Fue la culminación prevista y previsible de una campaña cuidadosamente coordinada para interferir con el proceso legal requerido para confirmar el recuento de votos emitidos en el Colegio Electoral”, dice el texto de la demanda.
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Trump, el ciudadano
Por lo general, al dejar el cargo los presidentes gozan de ciertas protecciones contra demandas por decisiones tomadas en el ejercicio del poder. Pero esta demanda asegura que responsabiliza a Trump como ciudadano particular por un comportamiento que no tiene que ver con las responsabilidades que tenía como presidente cuando ocurrieron los hechos.
«Incitar a un motín, o intentar interferir con los esfuerzos del Congreso para ratificar los resultados de las elecciones que son ordenados por la Constitución, no podría concebirse dentro del alcance de las responsabilidades ordinarias del presidente», Joseph Sellers, un abogado que junto con la NAACP presentó la demanda en nombre de Thompson, dijo en una entrevista con la agencia de noticias AP.
Con información de Univision.