El síndrome o fenómeno del impostor es una condición real y con el tiempo se está adentrando más en la vida de los estadounidenses. ¿A quiénes afecta? Actually, afecta a todo tipo de individuo: hombres, mujeres y otros. En realidad, son cada vez más los profesionales que se enfrentan a esta situación.
Pero ¿De qué se trata este trastorno? Es la creencia de que nunca sé es demasiado bueno como para alcanzar el éxito. Estas personas también creen que alcanzaron grandes metas profesional por producto de la “suerte” y no por el esfuerzo previo.
Según información de la BBC Mundo, este síndrome puede atacar a siete de 10 personas, lo que quiere decir que es mucho más común de lo que se piensa.
“Millones de mujeres y hombres en todo mundo, desde exitosos directivos de empresas, hasta brillantes estudiantes o actrices, como Kate Winslet, están secretamente preocupados por no ser tan capaces como todos creen”, expresa la doctora Valerie Young al mismo medio de comunicación.
Las investigaciones del fenómeno del impostor no iniciaron durante este siglo. In fact, tal como dice Time fue identificado por primera vez en 1978.
Pauline Rose Clance y Suzanne Imes dos psicólogas publicaron un artículo en el que explican que las mujeres se veían, en gran medida, afectadas por dicho trastorno.
Desde ese momento, las investigaciones sobre el tema no han parado. Y en un documento posterior, Clance admite que el síndrome no solo se limita a las mujeres sino que también los hombres se enfrentan a él.
Uno de los principales síntomas es sentir que no mereces el trabajo que has obtenido, te planteas si realmente tomaste la decisión adecuada sobre la carrera profesional o alguna otra decisión importante.
Todas estas sensaciones pueden llevar que los individuos se desmotiven e incluso se depriman porque creen que sus vidas carecen de sentido.
By the way, también es común que se comparen con otros y opinen que en comparación a personas de su entorno y menosprecien sus logros personales y profesionales.
En un artículo publicado por International Journal of Behavioral Science estiman que 70% de las personas experimentan en alguna etapa de su existencia sentimientos impostores.
La doctora Valerie Youg, quien es experta en el trastorno y es autora del libro The Secret Thoughts of Successful Women: Why Capable People Suffer from the Impostor Syndrome and How to Thrive in Spite of It, prioriza las características de la siguiente manera:
For the moment, no existe una respuesta que indique cuáles son las principales causas de este síndrome. However, la psicóloga Audrey Ervin le dijo a Time que tienen que ver con los rasgos de la personalidad y también se relacionan con otras posibles enfermedades mentales como la ansiedad y la depresión.
Otro aspecto que juega un papel fundamental es la familia. Ervin señala que los recuerdos de la infancia y apreciar que nunca fuiste lo suficiente “bueno” para tus padres son características que influyen.
Además, no se puede dejar de lado otros hechos como la discriminación y la necesidad de sentirse amados también estimulan los sentimientos de impostores.
Los jóvenes suelen experimentar estos sentimientos con más frecuencia que las personas adultas.
Como es el caso de Miguel Mendoza (25) es Ingeniero en Informática y trabaja para una empresa en Chile. Durante su carrera profesional se esforzó por sobresalir, pero cuando se topó con la vida profesional se dio cuenta que “no era tan bueno como creía”.
“En América Latina poco se habla de este síndrome. La gente no lo conoce y lo suelen confundir con depresión. Supe que tenía un problema porque una amiga lo mencionó en forma de “broma”. Me dijo: “Miguel sufres del síndrome del impostor. Siempre piensas que eres un fracaso y para mí eres genial” y eso hizo clic en mí”, expresa a Hypertexto.
Mendoza asegura que visitó a un psicólogo clínico y comenzó a asistir a terapia para poder calmar sus sentimientos de impostor y cuestionarse todo lo que hacía. “Me cuesta mucho reconocer mis propios éxitos y siempre me digo: “Esto te salió bien, pero no es suficiente””, declara.
“Ahora intento ser lo más normal posible y reconozco que no soy “súper humano” y fracasar a veces está bien”, finaliza.

El no lograr una anhelada meta puede hacer que muchas personas decidan abandonar alguna carrera u otras aspiraciones. Una situación similar vivió Geraldine Montilla (27) cuando le rechazaron del trabajo de sus sueños.
“Desde que finalicé la universidad mi sueño era obtener ese trabajo. Sentía que ese era mi lugar e hice todo lo posible por convertirme en la candidata ideal. Hice de todo”, confiesa.
“Comencé a adquirir experiencia parecidas al puesto que buscaba. Me enfoqué mucho en el Marketing Digital y cuando sentí que estaba lista apliqué. Pasé varios procesos de selección, sin embargo, no quedé seleccionada y mi corazón quedó devastado”.
Montilla agrega que tuvo que buscar ayuda de un especialista porque de alguna manera sentía que su vida había terminado por no conseguir ese puesto.
“Sé que muchas personas creen que la vida debe continuar y que más adelante puedes conseguir mejores oportunidades, pero en ese momento nada de eso pasaba por mi cabeza. Yo solo me sentía miserable e incapaz”, sentencia.
La psicóloga Young insiste que reforzar los pensamientos positivos es la clave, además, de realizar alguna actividad que estimule la relajación como el yoga.