¿Las personas transgénero siempre han existido?

historia de la comunidad trans
Lili Elbe es considerada una de las primeras personas que se sometió a una cirugía de cambio de sexo.

Para la gente conservadora, el concepto cristiano de familia está en riesgo debido al auge de la comunidad LGBT en la sociedad. En cuanto a las personas liberales, la presencia de la diversidad sexual debería de ganar más terreno.

Aunque haya opiniones divididas, lo cierto es que tanto los homosexuales, transgénero y transexuales, han sido parte de la historia de la humanidad.

De la homosexualidad se ha hablado más. De hecho ha sido más tolerable a pesar de que era penalizada al menos en el mundo occidental, porque en África y Medio Oriente todavía es ilegal e incluso, es penalizada por el Estado y actores no estatales con la muerte como en Mauritania, Sudán, Somalia, Nigeria, Irán, Afganistán, Arabia Saudi, Pakistán y Yemen.

En cuanto a las personas transgénero, ni tienen derecho al reconocimiento legal de su identidad, menos al trabajo y a formar una familia como en algunas naciones occidentales.

En países como Gambia, Jordania, Indonesia, Sudán del Sur, el Líbano, Malawi, Malasia, Nigeria, Kuwait, Omán, los Emiratos Árabes Unidos Bruné, Tonga, penalizan el hecho de autopercibir un género determinado.

El poco recononocimiento legal también se traduce a la poca información relacionada con la historia de las personas transgénero.​

No obstante, hace 12 mil años durante el Neolítico y la Edad del Bronce, pinturas y esculturas prueban la existencia temprana y las representaciones de posibles personas trans en las civilizaciones antiguas.

En algunas culturas indígenas, se les llama Dos Espíritus. En India, Hijra. Las personas trans han existido y existen en culturas de todo el mundo.

Los seres humanos han vivido con nociones fluidas de masculinidad y feminidad en varias culturas a lo largo de la mayor parte de la historia humana sin que sus existencias hayan sido demonizadas y violadas.

Muxes en México, māhū en Polinesia y winkte en territorio Lakota son solo algunos ejemplos de personas que tradicionalmente son reconocidas y respetadas como pertenecientes a las dimensiones masculina y femenina de la humanidad.

Sin embargo, para los defensores de los derechos trans, la ciencia no ha sido objetiva como establece, sino que se ve influenciada por prejuicios.

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Origen de «trans»

Esta complejidad se ve reflejada en los diversos términos que han definido a las personas trans. De hecho, no se les llamaba así expresamente. 

El término «travesti» se originó en 1910 gracias al sexólogo Magnus Hirschfeld, quien más tarde desarrollaría el Instituto de Berlín donde se llevaron a cabo las primeras operaciones de cambio de sexo.

A través del trabajo de los primeros sexólogos como Krafft-Ebbing y Hirschfield, la transexualidad se convirtió en un fenómeno reconocido disponible para su estudio, discusión y tratamiento.

A lo largo de las décadas de 1920 y 1930, la provisión médica fue muy escasa, pero aún así las personas que no percibían su género como el correcto para ellas, lograron encontrar médicos que las ayudaran.

En la clínica de Hirschfield, el Dr. Felix Abraham realizó las primeras operaciones de cambio de sexo: una mastectomía en un hombre trans en 1926, una penectomía en su empleada doméstica en 1930 y una vaginoplastia a Lili Elbe, una pintora danesa, en 1931.

El término «transexual» no se acuñó hasta 1949, «transgénero» no hasta 1971 y «trans» no hasta 1996.

Según el Oxford English Dictionary, el primer uso de «andrógino» se registró en 1552.

La palabra “androgyne” es la palabra número 231

En 1885 se aprobó la Ley de Derecho Penal en el Reino Unido, que ilegalizó todo comportamiento homosexual.

Se establecieron leyes similares en toda Europa durante este período. Cuando la homosexualidad era ilegal, los sospechosos de ella, como Oscar Wilde, podrían enfrentar encarcelamiento y trabajos forzados por hasta dos años.

Las personas que se travestían se convirtieron en blancos fáciles de la ley porque estaban asociadas, en la mente del público, con la subcultura homosexual.

Uno de los primeros juicios públicos por «conducta travesti» fue el de Ernest (Stella) Boulton y Fred (Fanny) Park, arrestados en 1870 por conducta indecente.

Las autoridades basaron la acusación en su travestismo y su solicitud de hombres como mujeres, más que en el acto de sodomía.

No se pudo obtener ninguna condena por estos motivos y fueron absueltos del cargo de conspiración para cometer un delito grave por travestismo. Una de las organizaciones más grandes para hombres travestidos en los Estados Unidos hoy en día es Boulton and Park Society.

Surgimiento de la sexología

Como resultado de estas leyes, las personas trans buscaron médicos que pudieran curarlas y se desarrolló un campo completamente nuevo en la medicina: la sexología.

El primer sexólogo que se interesó especialmente por los impulsos sexuales de las personas trans fue probablemente Krafft-Ebbing (1840-1902), profesor de psiquiatría en Viena, Austria.

Su libro Psychopathia Sexualis se publicó desde 1877 hasta después de su muerte.

Krafft-Ebbing se esforzó constantemente por dar clasificaciones más claras a los comportamientos y las historias individuales de sus pacientes.

Percepción cristiana de «natural»

Para el profesor de historia, Yuval Noah Harari, en su libro: Sapiens, de animales a dioses, la concepción cristiana de la sociedad occidental confunde la biología con el género.

«Nuestros conceptos de natural y antinatural no se han tomado de la biología, sino de la teología cristiana. El significado teológico de natural, es de acuerdo con las intenciones del Dios que creó la naturaleza», manifestó.

«La evolución no tiene propósito. Los órganos no han evolucionado con una finalidad y la manera como son usados están en un constante cambio».

De acuerdo al autor, la boca apareció porque los «primitivos organismos pluricelulares necesitaban una manera de incorporar nutrientes a su cuerpo».

Todavía se usa para ese propósito, pero también se emplea para besar o hablar, por ejemplo, agregó.

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Estudios

A pesar de esto, un grupo de arqueólogos ha señalado el hecho de que la división de la humanidad rara vez es binaria en las representaciones antiguas de cuerpos humanos.

En su estudio del arte figurativo de finales de la Edad del Bronce en Grecia, el arqueólogo Benjamin Alberti demostró que no solo los genitales estaban completamente ausentes de las imágenes, sino que también era imposible confiar en una asociación clara y sistemática de códigos de colores, atributos físicos o convenciones de ropa para atribuir género.

La arqueóloga María Fernanda Ugalde planteó un problema similar en su análisis de más de 3 mil figuras de arcilla de Ecuador, que datan del 3500 a. C.

En esas figurillas estaban presentes otras combinaciones de características físicas y de vestimenta distintas de las que se ajustaban a las nociones occidentales de sexo y género: por ejemplo, los senos se representaban con la vestimenta masculina y la falta de senos con la vestimenta femenina.

En Perú, el entierro de un moche momificado del primer milenio se encontró junto con signos de poder real, como ornamentos de nariz y garrotes de guerra de oro, que típicamente se han interpretado como pertenecientes a guerreros masculinos de élite.

El análisis de los restos, sin embargo, sorprendió a los arqueólogos, quienes determinaron que pertenecían a un individuo biológicamente femenino.

La historia de la Dama de Cao se cuenta actualmente como la de una mujer poderosa, posiblemente una gran sacerdotisa o incluso una rara gobernante. Esa historia aún no reconoce la posibilidad de que la Dama de Cao se haya identificado como algo más que un hombre o una mujer.

No hay certeza

Pamela Geller, bioarqueóloga que se especializa en el análisis de restos humanos antiguos, ha señalado que las estimaciones de los investigadores sobre el sexo biológico suelen estar vinculadas a cinco categorías: ambiguo, femenino, probable femenino, masculino y probable masculino.

Pero esa ambigüedad, señaló, se percibe como perteneciente a la certeza de los investigadores y no al sexo del individuo.

Esto se debe a que en la biología hay dos sexos: macho y hembra, pero cuando se trata de cultura, el género es complejo.

De hecho, la Organización Mundial de Salud ya no considera a la personas trans como psiquiátricamente trastornadas.

Si bien pueden el género y el sexo ir de la mano para muchos, diferentes investigaciones muestran que el género no puede darse por sentado. Tampoco niegan que se trate de una autopercepción.

Luis Felipe Hernández

Luis Felipe Hernández

Comunicador por naturaleza y periodista ante la ley.

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